Cuando estudiaba en París vivía en el hotel Orsay de la rue de Lille y desde allí cada día iba andando a la Sorbona donde cursaba sobre civilización francesa. Entonces no sabía que a pocos metros de allí existía un tesoro que descubrí años después. Al final de la calle, cruzando el Boulevard Saint-Germain, destaca el Hôtel Turgot, un edificio del siglo XVIII que alberga la Fundación Custodia o el Instituto Holandés en París creado por Frits Lugt. Frederick Johannes Lugt, conocido como Frits Lugt, nació en Ámsterdam en 1884  y fue un connoisseur que dedicó su vida a estudiar los dibujos y grabados holandeses y se especializó en la obra gráfica de Rembrandt. Lugt fue un especialista precoz ya que con sólo ocho años creó el Museum Lugtium, el catalogo de su propia colección. Su formación fue autodidacta y se basó en el contacto directo con las obras de arte que catalogaba en una casa de subastas de su ciudad natal donde trabajó de joven. En 1910 se casó con Jacoba Klever (1888-1969), una mujer adinerada que le permitió coleccionar sin preocuparse del dinero. El año 1921 fue clave en sus estudios ya que publicó Les marques de collections de dessins et d’estampes, el repertorio definitivo de las marcas de colección de los dibujos que nos permite identificar los antiguos propietarios, el pedigree de cada obra. Desde entonces no hay dibujo antiguo que tenga una marca de colección y que no figure en su ficha el numero de Lugt. Al año siguiente comenzó el catálogo de los dibujos holandeses y flamencos del Museo del Louvre que acabó cinco años más tarde y completó estudiando otros dibujos de su especialidad en otras instituciones de París. La Segunda Guerra Civil rompió todos sus planes, empaquetó su colección y la mandó a Suiza y tuvo que refugiarse en los Estados Unidos donde fue profesor en Oberlin Collegue, Ohio. Pasado el conflicto, regresó a La Haya donde recuperó parte de su colección y a París para completar un sueño con el acento de la filantropía norteamericana: la Fundación Custodia. Al morir en 1970 donó a la institución que había creado seis mil dibujos, treinta mil grabados y doscientos cuadros. El director actual es Ger Luitjen, un hombre afable que parece salido de un dibujo de Goltzius. Un día de abril me recibió en su estudio que es el mismo que tenia Lugt y está inspirado en una pintura de interior de Pieter de Hooch con los mismos azulejos de Delft cerca de la chimenea y el suelo adamascado como el tablero de un ajedrez. Parecía que el reloj se hubiese detenido en el tiempo y que estuviésemos viajando al Siglo de Oro holandés justo cuando la luz dorada de la primavera acariciaba las paredes y los cuadros con sus marcos fúnebres de ébano. Y pensé en el maravilloso libro de Simon Schama, The Embarrassament of Riches: An interpretion of the Dutch Culture in the Golden Age que describe perfectamente el mundo de donde surge la cultura del connoisseur del cual Lugt fue uno de sus últimos representantes.