Esteban Lisa – Pietro Spada

Maestro y discípulo

11 noviembre 2019 - 17 enero 2020

Esteban Lisa y Pietro Spada, maestro y discípulo, formaban parte del grupo de artistas que posibilitaron el desarrollo de las corrientes de la modernidad en Latinoamérica. Sus intervenciones introdujeron y consolidaron la abstracción en los círculos intelectuales de esa región que, tras la extensa emigración europea de principios del siglo xx, se convirtió en un espacio de gran experimentación artística y cultural.

Abandonando la figuración para dar paso a la imaginación creadora, ensayaron el cubismo como itinerario hacia la abstracción. Su pintura concisa, una indagación sobre lo esencial, experimenta con líneas y colores utilizando símbolos universales, la geometría, la física y la matemática aplicadas al arte. Años de investigación, práctica y disciplina les permitieron lograr la síntesis, el ritmo y la armonía: una aparente simplicidad que deriva de lo puramente esencial. Líneas y colores se resumen en gestos instantáneos pero cargados de significado, que incitan a un diálogo entre artista y espectador, invitando a este último a profundizar en un camino de sensaciones enriquecedoras.

Aunque nunca expusieron a lo largo de su vida, trabajar era el paradigma de ambos artistas: pintar en solitario, alejados de las modas y del mercantilismo, lo que otorga un sentido muy filosófico a su obra. Ambos expresan una visión metafísica del arte, una expansión de la conciencia y el mundo interior para revelar los misterios universales. Siempre en conexión con la divina naturaleza, trascendiendo el ego y rigiéndose por la experiencia, el conocimiento puro y la percepción, revelan en cada obra un propósito objetivo, el sentido de la vida. Interpretan la pintura como autoconocimiento, mediante un diálogo consigo mismos en el que se reconocen como seres únicos en eterna comunión con la divinidad.

Recuperamos la idea de la exposición «Lisa–Spada: un diálogo eterno», presentada en Montevideo la pasada primavera, y dedicamos la entrada de nuestra galería privada al homenaje que Pietro Spada quiso rendir a su maestro al final de su vida.

Esteban Lisa (Hinojosa de San Vicente, Toledo, 1895 – Buenos Aires 1983)

La mayor parte de la vida de Esteban Lisa transcurrió en Argentina, a donde emigró con doce años. Vivía con sus tíos y empezó a trabajar como lavaplatos y mensajero; después fue bibliotecario en la Oficina Central de Correos de Buenos Aires. Paralelamente, completó los estudios primarios y luego se formó en la Escuela de Arte Beato Angélico. Fue profesor de pintura en la escuela para adultos situada en Serrano 900, en Buenos Aires, donde posteriormente creó su propia escuela, «Las Cuatro Dimensiones». Aunque desarrolló su obra pictórica de forma casi ininterrumpida desde los años treinta, no le interesó recorrer la trayectoria de artista, pues percibía que su papel en la sociedad era el de contribuir al desarrollo espiritual del ser humano mediante la enseñanza de las técnicas de la pintura.

Un año después de su muerte, algunos de sus discípulos crearon la Fundación Esteban Lisa, en Buenos Aires, dedicada enteramente a la educación estética de las personas. Desde entonces se han realizado exposiciones de su obra en diferentes países, entre ellos Argentina, Uruguay, Estados Unidos, España, Italia y Alemania.

 

Pietro Spada (Leporano, Tarento, 1927 – Montevideo 2014)

La familia de Pietro Spada emigró en 1937 a Buenos Aires. Comenzó sus estudios de dibujo y pintura en 1953, en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, y desde 1955 asistió a la Escuela de Arte Moderno «Las Cuatro Dimensiones», del pintor y profesor Esteban Lisa. En 1957 se estableció en Montevideo, donde continuó su formación como artista y mantuvo el contacto con Esteban Lisa. Compaginaba los estudios académicos con el trabajo de ebanista, incluso tuvo un taller.

Fiel a las enseñanzas de su maestro, Spada se negó a mostrar su obra durante la mayor parte de su vida, hasta que en 2014 realizó su primera exposición individual en Montevideo, en la Fundación Pablo Atchugarry. En los últimos años, sus pinturas, siempre en diálogo con las de su maestro, han sido expuestas en varias ciudades de España.