Wunderkammer

Frederic Amat - Artur Ramon Art

26 octubre 2018 - 18 enero 2019

¿Cuántos horizontes caben en una mirada que quisiera cubrir los espacios de la mente, para la cual no hay más paisaje que la memoria? ¿Cuántos estratos de esa memoria tendría que penetrar esa mente para no perder pie en la vida que la anima y le da sentido? No es la cantidad de mundos posibles lo que proporciona a la mente su poder de movimiento entre coordenadas sin cuadrícula. Navegamos a ciegas entre islas aventadas por conceptos e ideas destinados a naufragar en una historia de la que desconocemos su comienzo. Pero contamos con una arqueología del tiempo profundo, en la cual los tiempos y los lugares se corresponden con escalas mentales que describen todos los estados de nuestra existencia.

La obra de arte no muestra nada, ocupa la intersección entre una mente en movimiento continuo y un lugar que se erige y halla su sentido al proporcionar espacio a la obra expuesta. La obra es la reunión de los hallazgos, de los encuentros fortuitos en el mismo proceso de errancia en que el artista se halla con cada gesto. Es así como unos archivos de imprenta, sus fondos de polvo y papel, presentan a nuestra mirada la escritura que se ha ido tejiendo en el tiempo y que ahora, escogida como estructura de la obra expuesta, sale a nuestra exterioridad describiendo los huecos de aquella historia naufragada entre islas y mapas de países en transición.

Pero tampoco la obra de arte sería nada si en su hacerse y deshacerse el artista no hubiera vaciado en ella la inquietud que lo hizo naufragar una y otra vez, mientras atravesaba selvas sin voluntad, mientras ascendía a la montaña de la comprensión o descendía por las explanadas polvorientas que los fondos de archivo recrearon para él. El artista registra la cronotopografía de los deseos, de las pérdidas y los logros, y el texto o la materia que resultan de su viaje se añaden con sumo cuidado a los archivos de la memoria.

Al alejarnos de aquellos mapas, sentimos que en algún momento hemos vivido en ellos, saltando de lugar en lugar, corriendo por sus islas, trazando las grandes líneas que solo el movimiento de la mente pudo dibujar, para dotarnos de un lugar en el que transcurra nuestra perpleja existencia.

Amador Vega

 

Con una concepción abierta de la pintura, Frederic Amat (Barcelona, 1952) ha integrado su trabajo creativo en múltiples lenguajes artísticos: escenografía, cerámica, cine, escultura, fotografía, intervenciones en el espacio público. Artista plural en su expresión visual.  Alquimista de imágenes y objetos que se ha sabido mantener al margen de las tendencias, moviéndose en terrenos de riesgo y deriva, como el mismo dice, para ramificar el trabajo como un coral.

El espacio de arte Artur Ramon Art le acompaña en esta deriva presentando una selección de obras a lo largo de los años. Una visión de su trabajo que dialoga con fondo de la galería para tejer unas correspondencias visuales estimulantes e imperecederas como gabinete de curiosidades o “wunderkammer”. Frederic Amat propone dar una nueva vida a la estantería de un antiguo almacén textil de Barcelona, soplo de la “mise en scène” o escenografía que dio vida y memoria  a la obra teatral “El Testamento de Maria” de Colm Toibin en el 2013.

La Wunderkammer o cámara de las maravillas es un invento del Renacimiento para condensar el mundo en una estancia, el primer eslabón del museo. Un microcosmos del que se destilaba un macrocosmos, un theatrus mundi clásico para comprender la realidad. Dos tendencias se relacionan en el gabinete de curiosidades: los que actúan como coleccionistas y los que buscan el contraste y la interacción entre materiales naturales y artificiales. En la Biennale se presentó el proyecto “Art & Sciene” de 1986 dedicada a la Wunderkammer histórica en relación con los artistas actuales. Frederic Amat trabaja en esta misma línea, en el juego visual y analógico de sus obras con las del pasado. Amat nos ofrece una colección de colecciones que va más allá del espacio y del tiempo.

Entre el diálogo de correspondencias, incluimos la obra más reciente de Frederic Amat, 9 cartografías, que el filósofo y escritor Amador Vega nos invita a sumergirnos en su reflexión poética.