Tres horas en el museo Víctor Balaguer

LA VANGUARDIA, Cultura|s

27.10.2018

Creado el 1884, el Museu Biblioteca Víctor Balaguerde Vilanova i la Geltrú es uno de los más antiguos del país. En la galería principal se disponen los cuadros colgados en cuadrería. No pude dejar de mirar los cielos de cobalto de Galofre, la luz dorada que rebota en la fachada de un Roig Soler, la nota de nerviosa pincelada de Fortuny que recuerda a Delacroix, las flores que acompañan la viuda que pinta Casas y que vienen de Manet y la inquietante sensualidad de la bella desnuda de Vallmitjana que aprieta el culo mientras sujeta la boca de un león. Naturalmente también observé de cerca la Lucrècia de Damià Campeny que preside la gran sala y da un toque entre romano y francés de grandeza clásica a este museo. Te adentras y hay obras maestras de la pintura española depositadas por el Museo del Prado. Me fijo en las manos del San Francisco del Greco que sujetan la calavera casi sin tocarla, manos de ceniza tan distintas a las de Ribera, de barro. Vi los ojos como agujas de un niño reflejadose nel cristal de la vitrina que conserva la momia egipcia de otro niño, conocido popularmente con el nombre de Nesi (no creo que de nombre Leo), y pensé en la relatividad del tiempo. En el piso superior cuelgan los cuadros que Lluís Plandiura donó en 1956: una galería de finísima pintura catalana que va del modernismo al noucentisme: Casas y Rusiñol de París, Anglada, Mir, Nogués…Una nutrida selección de arte moderno cierra la visita y muestra el camino para mostrar a la generación perdida, la que no se muestra en Barcelona, el mundo artístico vivo e inteligente bajo el eclipse de Tàpies.

 

Artur Ramon

 

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