La pintura catalana da un salto hacia su internacionalización

LA VANGUARDIA | Teresa Sesé

Una alianza de la Sala Parés, Artur Ramón Art y la londinense Colnaghi para dar visibilidad y posicionar en el mercado el arte de finales del siglo XIX y principios del XX

Si se pregunta fuera de nuestras fronteras por los grandes pintores de finales catalanes de finales del siglo XIX y primera mitad del XX, rápidamente surgen los nombres de Miró, de Dalí, de Picasso… Pero la lista acaba aquí. A excepción de los especialistas, muy difícilmente encontraremos a alguien que haya oído hablar de Rusiñol, de Meifrèn, de Mir, de Gimeno, de Anglada Camarasa…, artistas que no están representados en los grandes museos internacionales, salvo aquellos que cuentan con colecciones de arte español como el Meadows de Dallas o la Hispanic Society of America de Nueva York, y que por tanto no pueden competir en el mercado con sus homólogos franceses o alemanes del mismo periodo.

Conscientes de esta situación, dos galerías de Barcelona (la Sala Parés y Artur Ramón Art) y una de Londres (Colnaghi) han sellado una alianza estratégica a tres años–ya no se trata de competir, sino de colaborar y sumar esfuerzos- que persigue sacar de la oscuridad al arte de toda esa época y darle el lugar que les corresponde.

‘Cueva en Mallorca (Sa Calobra)’ de Joaquim Mir

La galería Colnaghi, toda una institución del mundo del arte y las antigüedades fundada en 1760, acogió en julio una primera exposición en plena pandemia, The Golden Age of Spanish Modern Art , cuyo éxito (se vendieron nueve de las catorce obras presentadas) les ha animado a redoblar su apuesta con una segunda muestra dedicada a los paisajes, Spanish Modern Landscapes , que abre sus puertas el próximo miércoles en Londres y en mayo visitará la galería Artur Ramón.

'Paisaje de Montserrat', de Anglada-Camarasa

‘Paisaje de Montserrat’, de Anglada-Camarasa

“El objetivo principal es llegar a las grandes instituciones internacionales, porque un cuadro en un museo es un cuadro que se comparte, y eso hace también que se abran los ojos y el mensaje llegue a los coleccionistas de una manera más clara”, señala Jorge Coll, barcelonés que desde 2016 es propietario de la galería Colnaghi, con sedes en Madrid y Nueva York, además de la histórica de Londres, que recientemente ha realizado operaciones similares en torno, por ejemplo, a la escultura barroca española.

La galería Colnaghi, fundada en 1760, es actualmente propiedad del barcelonés Jorge Coll

“La mayor colección de este gran periodo del arte catalán la está haciendo un inglés que vive en Barcelona. El interés existe, pero hay que estimularlo”, apunta Joan Anton Maragall. Y Artur Ramón añade que “a diferencia de otros países, aquí ha faltado un impulso institucional. Se han organizado exposiciones en el Metropolitan, en Cleveland o en Ámsterdam, pero queda mucho por hacer. Y esa es una empresa muy grande que no se puede hacer en solitario, por eso estamos los tres aquí”.

Entre las tres galerías suman 500 años y aseguran que aunque la covid ha puesto en el mercado muchas obras, no ha sido fácil reunir pinturas “dignas de museo” como las que se muestran en la exposición. Paisajes de Rusiñol, Mir, Nonell, Meifrèn, Raurich o Barrau, cuyos precios oscilan entre los 20.000 y los 300.000 euros.

En la imagen: ‘Cementerio e iglesia’ de Modest Urgell

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